La ruta a la Serra de la Foradà, en Alicante, es uno de esos itinerarios que sorprenden incluso a los senderistas más experimentados. Un recorrido que combina un senderismo accesible con algunos de los paisajes más singulares y desconocidos de la Comunidad Valenciana.
Ficha Técnica de la ruta Serra de La Foradá
🥾 Serra de la Foradà desde Alpatró
Circular por la Cova del Moro · Forat de la Foradà · Penyal Gross · Castillo de Benissili
Información básica
Inicio: Alpatró (Vall de Gallinera)
Puntos clave: Cova del Moro · Forat de la Foradà · Penyal Gross · Castillo de Benissili
Altitud mínima: 405 m
Altitud máxima: 876 m
Terreno: Senderos de montaña, tramos pedregosos y cresta aérea
Señalización: Parcial (PR-CV 207 y sendas locales)
Datos útiles
Agua: No disponible en ruta
Mejor época: Otoño, invierno y primavera
Servicios: Alpatró y resto de pueblos de la Vall de Gallinera
Interés: Paisajístico, histórico y cultural
Dificultad
Altimetría
Punto de interés
🏁 Alpatró (inicio / fin)
📍 Cova del Moro
⛰️ Forat de la Serra Foradà
🌄 Penyal Gross
🏰 Castillo de Benissili
📍 Regreso a Alpatró por senda tradicional
Descripción
Esta ruta circular desde Alpatró recorre uno de los paisajes más emblemáticos de la Vall de Gallinera, combinando patrimonio natural, geológico e histórico.
La subida por la Cova del Moro conduce a la cresta, donde se alcanza el Penya de la Foradà, uno de los iconos paisajísticos más reconocibles de la comarca. Desde allí se continúa hacia el Penyal Gross, un excelente mirador natural.
El descenso hacia el Castillo de Benissili añade un componente cultural único, antes de regresar a Alpatró por antiguas sendas tradicionales.
Recomendación:Una ruta perfecta para combinar naturaleza, historia y panorámicas espectaculares de toda la Vall de Gallinera.
🗺️ Situación de la ruta
Cómo llegar al inicio de la ruta
El punto de partida se encuentra en Alpatró, uno de los pueblos centrales de la Vall de Gallinera. El acceso es sencillo y está bien señalizado desde las carreteras principales. Desde Pego, toma la carretera CV‑700 en dirección a la Vall de Gallinera.
Tras pasar por Benialí y Benissivà, llegarás a Alpatró. El inicio de la ruta se sitúa en la parte alta del pueblo, junto a las antiguas eras y los caminos tradicionales que ascienden hacia la Cova del Moro.
Si vienes desde Alcoy o Cocentaina, sigue la CV‑700 pasando por Benissili y continúa hasta Alpatró, donde podrás estacionar fácilmente en la entrada del pueblo.
El recorrido comienza por una senda bien definida que asciende entre bancales y olivares, rumbo a la ladera de la Serra de la Foradà.

"Recuerda procura no salirte de los senderos y caminos establecidos, respeta la flora y la fauna, no tires basura y la que generes llévatela"
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La ruta
La ruta se desarrolla íntegramente por la Serra de la Foradà, uno de los cordales más emblemáticos de La Vall de Gallinera. Partimos desde la localidad de Alpatró (405 m), rodeada de bancales y vegetación mediterránea. Desde los primeros metros el sendero ofrece vistas abiertas hacia el valle y un ascenso suave entre romeros, carrascas y pinos dispersos.
Tramo 1 — Cova Obrada del Moro · 668 m
Tras unos 3 km de marcha progresiva alcanzamos la Cova Obrada del Moro (668 m), situada en la ladera de La Penya Alta. Este abrigo natural ha tenido múltiples usos: refugio, establo, almacén e incluso cárcel en épocas pasadas. Su posición elevada permite contemplar una panorámica magnífica de toda la Vall de Gallinera.
Tramo 2 — Penya Foradà · 738 m
Un kilómetro más adelante llegamos a la Penya Foradà (738 m), un arco natural espectacular y símbolo de la comarca. Desde este balcón rocoso las vistas son extraordinarias: el valle se abre a nuestros pies y, en días despejados, se distingue incluso el Mediterráneo en el horizonte.
Tramo 3 — Cresta de la Serra de la Foradà · Penyal Gros 854 m · Cota máxima 874 m
Continuamos por la cresta de la Serra de la Foradà, un tramo panorámico y cómodo que nos conduce hasta el Penyal Gros o Penya Roja (854 m), donde se encuentra el punto geodésico. Desde aquí seguimos por el cordal hasta alcanzar la cota máxima de la ruta: 874 m, un mirador natural privilegiado sobre toda la Vall de Gallinera, la Safor, la Marina Alta y las sierras que la rodean.
Tramo 4 — Castell de Benissili · 756 m · Regreso a Alpatró 405 m
Desde la cota máxima iniciamos un descenso progresivo hacia el Castell de Benissili (756 m), una fortificación andalusí que dominaba el paso por el valle. Tras la visita, el sendero continúa descendiendo suavemente hasta Alpatró (405 m), cerrando una ruta circular variada, histórica y con algunos de los mejores miradores de la comarca.
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El Entorno – La Vall de Gallinera
La Vall de Gallinera es un valle alargado, en forma de corredor con dirección nordeste-suroeste, en el que nace y discurre el río Gallinera. Está rodeado por montañas como la Sierra del Almirante, la Sierra de la Albureca y la Serra de la Foradà.
Su situación geográfica lo limita con los términos municipales de Adsubia, Lorcha, Planes, Valle de Alcalá, Vall de Ebo en la provincia de Alicante, y Villalonga en la provincia de Valencia.
Los Pueblos de La Vall de Gallinera
Benirrama, Benialí, Benisivá, Benitaya, La Carroja, Alpatró, Llombai, Benisili.
Los despoblados moriscos
Además de los actuales 8 núcleos urbanos de Vall de Gallinera se encontraban alquerías antiguas que la gran mayoría desaparecieron tras la expulsión de los moriscos en la zona:
L'Alcúdia: también llamada Alcúdia de Gallinera. Se documenta por primera vez en el censo de 1369. Proviene del árabe al-Kúdya, que significa colina. Estuvo habitada hasta 1880. Actualmente, se pueden ver restos de sus casas y su iglesia dedicada a Santa María Magdalena. El pueblo se encontraba entre Benialí y Benirrama.
Benibader: citado también como Beninbader, Benibeber o Benihader. Documentado en los censos de 1369 y 1391; también en un texto árabe de 1369. Proviene del árabe Bani Bádar, nombre de la familia. Desapareció cerca del siglo XV. Se encontraba entre La Carroja y Alpatró.
Benicalaf: citado de otras formas como Benehalaf, Benitalaf, Benicalafaft. Solo se documenta en los censos de 1369 y 1391. Proviene del árabe Bani Jaláf, nombre de la familia. Desapareció cerca del siglo XV. Se encontraba próximo a Alpatró.
Beniestop: citado también como Abeniestop, Benistop, Benistrop o Beniestrop. Documentado desde el censo de 1369 hasta 1609, fecha en que quedó despoblado. Proviene del árabe Bani Astúbb, nombre de la familia. Se encontraba próximo a Benitaia.
Benifotox: ortografiado otras veces como Benifeteff, Benifataf, Benifaraft o Benifotof. Documentado en los censos de 1369 y 1391. Proviene del árabe Bani Jattáb, nombre de la familia. Desapareció cerca del siglo XV. Se encontraba entre Benialí y Benirrama.
Benihahia: Solo está documentada en el censo de 1391 con tres casas. Proviene del árabe Bani Yahyá, nombre de la familia. Se encontraba entre Benitaia y Benissivà.
Benimamet: También llamada por su documentación Benibambit, Benimamit o Beniasmet. Se documenta por primera vez en la toma de posesión del valle en 1497. Proviene del árabe Bani Mucábidd, nombre de la familia. Se encontraba próximo a Benirrama.
Benimahomet: También llamado como Benimoamit, Benimamit, Benimohet o Benimohamet. Aparece documentado por primera vez en la desmembración parroquial de 1574. Proviene del árabe Bani Muhammad, nombre de familia. Se encontraba próximo a Benirrama.
Benimarsoc: Aparece con las variantes Benimanzer, Benimarzoque, Benimarzoch, Benimazoch, Benimasoch, Benimaroc, Benimasot, Benimarcoch, Benimarçoh o Benimaiorques. Documentado por primera vez en 1286. Quedó despoblado y abandonado completamente en 1920. Actualmente quedan restos de las construcciones. El pueblo se encontraba entre Benirrama y ya fuera del valle con el municipio de Adsubia.
Bolcàssim: También llamado Benalcaçim, Benalcatim, Bolcaçim, Bolcacim, Bolcasim, Bolcain o Bulcacim. Documentado por primera vez en el censo de 1369. Proviene del árabe Bani-l-Qásim, nombre de la familia. Actualmente es el nombre de una partida. Se encontraba muy próximo a Benitaia.
Rafol: Llamado también como Rahal, Rafal, Rafalet o Arruyal. Se documenta por primera vez en el censo de 1369. Proviene del árabe Ráhal que significa finca. Se encontraba cerca de Benialí.
Solana de Benisili: En la solana de Benisili se han encontrado restos de una posible alquería, pero de momento no se ha podido documentar. Sería el primer núcleo urbano antes de Benisili por la entrada interior del valle.
La Solana: También se denominaba Casolana. No hay documentación anterior al desarme de los moriscos el año 1563. De todos los núcleos urbanos es el único con etimología románica, es decir, se trata de un nombre valenciano. Se encontraba entre la actual Benialí y La Carroja.
La Historia del Vall de Gallinera
Los primeros indicios de pobladores se remontan al Paleolítico Medio, en la Cova d’En Pardo. Existen más de 200 muestras de arte rupestre del Neolítico, repartidas en 17 abrigos que se han declarado Patrimonio de la Humanidad, situados en su mayoría en el Barranc de Benialí y en el de Benirrama.
Están representados tres estilos pictóricos prehistóricos, como son el levantino, el esquemático y, sobre todo, el macro esquemático. En la Edad del Bronce se sitúa el poblado de la Foradá y el poblado del Castellot d’Alpatró, con restos de estructuras y fragmentos cerámicos. El poblado ibérico del Xarpolar se localiza en una de las cimas de la Serra Foradada.Como en todos los otros valles del interior de la Marina Alta, los árabes ocuparon durante casi seis siglos estas tierras. Después de la expulsión de los moriscos (1609), la Vall de Gallinera quedó tan despoblada, que el Duque de Gandía, al que pertenecía este territorio, trajo de Mallorca 150 familias para repoblar el valle.
Las consecuencias de este hecho, serían contadas por el botánico Antonio José de Cavanilles de la siguiente manera: "Échese de ver todavía el origen de todos ellos en el acento y dialecto de sus moradores. Son muy aplicados al trabajo, todo lo aprovechan y viven contentos en aquel recinto delicioso".
La historia de La Vall de Gallinera viene dictada por la existencia de los castillos de Benisili y Benirrama, el primero corta el paso hacia el Comtat, y el segundo el de Benirrama lo hace hacia el valle de Pego, por la parte oriental. Ambas fortalezas fueron construidas para este fin: el control de gentes y tropas enemigas por el Vall de Gallinera.
Históricamente, han participado en los mismos hechos de armas relacionados con los pueblos de este valle, especialmente con las sublevaciones musulmanas y el posterior hecho de ser los últimos reductos de los moriscos después del decreto de expulsión de 1.609.
En 1.396 se produjo un gran terremoto en el valle, y mientras que el castillo de Benissili casi no tuvo daños considerables, no sucedió lo mismo con el de Benirrama, que prácticamente quedó casi en ruinas, por lo que tuvo que ser reconstruido en el siglo XV, quedando en su actual aspecto.
Con el problema morisco resulto tras su expulsión, ambos castillos fueron paulatinamente siendo abandonados, pasando sus moradores al valle, con la consiguiente entrada en desuso de ambos y su posterior desmantelamiento. Un posterior terremoto acaecido en el año 1644 le hizo sufrir una gran devastación de la que no se llegó a recuperar, llegando sus ruinas hasta nuestros días.
Como en todos los otros valles del interior de la Marina Alta, los árabes ocuparon durante casi seis siglos estas tierras. Después de la expulsión de los moriscos (1609), la Vall de Gallinera quedó tan despoblada, que el Duque de Gandía, al que pertenecía este territorio, trajo de Mallorca 150 familias para repoblar el valle.
Las consecuencias de este hecho, serían contadas por el botánico Antonio José de Cavanilles de la siguiente manera: "Échese de ver todavía el origen de todos ellos en el acento y dialecto de sus moradores. Son muy aplicados al trabajo, todo lo aprovechan y viven contentos en aquel recinto delicioso".
La historia de La Vall de Gallinera viene dictada por la existencia de los castillos de Benisili y Benirrama, el primero corta el paso hacia el Comtat, y el segundo el de Benirrama lo hace hacia el valle de Pego, por la parte oriental. Ambas fortalezas fueron construidas para este fin: el control de gentes y tropas enemigas por el Vall de Gallinera.
Históricamente, han participado en los mismos hechos de armas relacionados con los pueblos de este valle, especialmente con las sublevaciones musulmanas y el posterior hecho de ser los últimos reductos de los moriscos después del decreto de expulsión de 1.609.
En 1.396 se produjo un gran terremoto en el valle, y mientras que el castillo de Benissili casi no tuvo daños considerables, no sucedió lo mismo con el de Benirrama, que prácticamente quedó casi en ruinas, por lo que tuvo que ser reconstruido en el siglo XV, quedando en su actual aspecto.
Con el problema morisco resulto tras su expulsión, ambos castillos fueron paulatinamente siendo abandonados, pasando sus moradores al valle, con la consiguiente entrada en desuso de ambos y su posterior desmantelamiento. Un posterior terremoto acaecido en el año 1644 le hizo sufrir una gran devastación de la que no se llegó a recuperar, llegando sus ruinas hasta nuestros días.
En 1611 se fundó un convento franciscano junto a Benitaia. El convento fue dedicado a San Andrés del Monte.
La expulsión de los moriscos del Reino de Valencia en 1609, fue consecuencia directa del drástico descenso demográfico, que dejó la población en apenas un tercio de su tamaño original, por lo que el Duque de Gandía Carles Borja patrocinó la repoblación del enclave con gentes de Mallorca.
El Duque de Gandía Carles Borja tres años después para cristianizar a la población, favoreció la fundación del convento, ya que los repobladores eran personas de gran devoción cristiana.
La tradición dice que una vez al año, los rayos de sol, atravesando el arco natural que se encuentra en lo alto de la Penya Foradà, iluminan el convento.
José Lull ha probado que la ubicación no fue al azar y que se fundó en honor a Sant Francesc, ya que tras el solsticio de verano el día 4 de octubre el sol atraviesa la peña iluminando la zona donde estuvo el templo.
La Penya Foradá y el Convento recreaban, gracias a la alineación solar, una especie de hierofanía (manifestación de lo sagrado).José Lull ha calculado con operaciones de trigonometría esférica que la alineación se produce efectivamente el día de San Francisco de Asís (4 de octubre) a las 18 horas 20 minutos, y el día de San Francisca (9 de marzo) a las 17 horas 42 minutos. Dependiendo de la posición de observación, del día y del año puede variar unos minutos. La alineación puede darse un máximo de dos días consecutivos.
Estos días varían de año en año, lo que se refleja en un pequeño desfase de unos días, según el año. A consecuencia de las dimensiones de la Foradà hay un alto grado de focalización en la alineación, por lo que el fenómeno dura un poco menos de dos minutos. El hecho de que el sol atravesara la Foradà e iluminase la zona donde estaba el convento, en el preciso día que se conmemoraba al santo patrón de los franciscanos, implica que la elección del lugar donde se edificó obedece a observaciones astronómicas muy precisas.
El estudio de José Lull ha servido para recuperar una tradición olvidada, que se ha vuelto a reanudar. Esto posibilita que un elemento tan característico del término como es la Foradà, se convierta en un reclamo turístico, a consecuencia de la rareza y maravilla de este fenómeno.
La Leyenda del Nazi de Llombai
Junto al castillo de Benisili hay una pequeña casa, nos preguntábamos que hacia allí; tiene su leyenda que había oído y leído en alguna ocasión, pero no es hasta que llegó internet a nuestras vidas cuando pude profundizar en el tema, buscando hace años encontré este artículo publicado por Arturo Moreno en la web de http://www.alicantevivo.org/.
Salió de Italia al final de la guerra y tras pasar por Suecia, recaló en España con la ayuda de papeles agenciados con ayuda Vaticana. Se construyó un caseta "la caseta del alemá" en lo alto de una peña, al costado del castillo de Benisilí, donde se refugiaba largas temporadas (sobre todo después de un día en el que unos extranjeros intentaron secuestrarle.
Casi nadie, en la Vall de Gallinera, sabe cuando llego Stefan Gregor (conocido como don Estéfano), aunque debió ser a finales de los cuarenta.
De aspecto arrogante y aristocrático, adquirió una casa en el fantasmal y abandonado pueblo de Llombai, del que sería su único habitante.
Poco tiempo después, enterró su automóvil en el corral. Era un tipo taciturno y raro que hacia cosas increíbles. En ocasiones invadía un olivar, acotaba un huerto o vivaqueaba entre frutales, dejando noticia de su presencia con la impronta delatadora de la esvástica, añorando el mando de sus SS.
Casi nunca comentaba nada. Solo una vez que estaba comiendo en un bar y la radio dijo algo sobre el juicio de Nuremberg, salió sin terminar la comida diciendo: al final darán conmigo.La casa-habitación donde vivía, estaba llena de dibujos largos e inescrutables que a modo de jeroglíficos egipcios, parecían tener código ideográfico, meticulosamente elaborado y difícil de descifrar.
Llegó con misterio y se fue con él. Cuando falleció, en su casa se encontraron los siguientes documentos:
-Manuscrito de tinta desvaída y casi ilegible, en el que se repetían constantemente las palabras Kremlim y Rasputín.
-Cédula de la Dirección General de Seguridad, para refugiados políticos, expedida por la Comisaria de Valencia el 29 de mayo de 1959 a nombre de Stefan Gregor, apátrida.
Fue enterrado por los católicos. Junto a su cuerpo había un breviario en latín, ciento once pesetas y algunos dibujos firmados por Esteban Gregor Gregorijo Gregorijino.
Muchos años después, según un reportaje de la revista Spingel, se dijo que era austriaco y que estaba al frente de los crematorios de un conocido campo de exterminio nazi.
Un misterio, un enigma que yace bajo una tumba sin nombre, bajo los cerezos de un solitario y hermoso valle de nuestra provincia, que algunos dicen que solo es sol y playa.
Fuentes:
Arturo Moreno Publicado en 2007http://www.alicantevivo.org/2007/04/el-nazi-de-llombai.html
Juan José Ortolá y Enrique Cerdán Tato / Fotografías Juan José Ortolá
La Leyenda del Nazi de Llombai
Junto al castillo de Benisili hay una pequeña casa, nos preguntábamos que hacia allí; tiene su leyenda que había oído y leído en alguna ocasión, pero no es hasta que llegó internet a nuestras vidas cuando pude profundizar en el tema, buscando hace años encontré este artículo publicado por Arturo Moreno en la web de http://www.alicantevivo.org/.
Salió de Italia al final de la guerra y tras pasar por Suecia, recaló en España con la ayuda de papeles agenciados con ayuda Vaticana. Se construyó un caseta "la caseta del alemá" en lo alto de una peña, al costado del castillo de Benisilí, donde se refugiaba largas temporadas (sobre todo después de un día en el que unos extranjeros intentaron secuestrarle.
Casi nadie, en la Vall de Gallinera, sabe cuando llego Stefan Gregor (conocido como don Estéfano), aunque debió ser a finales de los cuarenta.
De aspecto arrogante y aristocrático, adquirió una casa en el fantasmal y abandonado pueblo de Llombai, del que sería su único habitante.
Poco tiempo después, enterró su automóvil en el corral. Era un tipo taciturno y raro que hacia cosas increíbles. En ocasiones invadía un olivar, acotaba un huerto o vivaqueaba entre frutales, dejando noticia de su presencia con la impronta delatadora de la esvástica, añorando el mando de sus SS.
Casi nunca comentaba nada. Solo una vez que estaba comiendo en un bar y la radio dijo algo sobre el juicio de Nuremberg, salió sin terminar la comida diciendo: al final darán conmigo.La casa-habitación donde vivía, estaba llena de dibujos largos e inescrutables que a modo de jeroglíficos egipcios, parecían tener código ideográfico, meticulosamente elaborado y difícil de descifrar.
Llegó con misterio y se fue con él. Cuando falleció, en su casa se encontraron los siguientes documentos:
-Manuscrito de tinta desvaída y casi ilegible, en el que se repetían constantemente las palabras Kremlim y Rasputín.
-Cédula de la Dirección General de Seguridad, para refugiados políticos, expedida por la Comisaria de Valencia el 29 de mayo de 1959 a nombre de Stefan Gregor, apátrida.
Fue enterrado por los católicos. Junto a su cuerpo había un breviario en latín, ciento once pesetas y algunos dibujos firmados por Esteban Gregor Gregorijo Gregorijino.
Muchos años después, según un reportaje de la revista Spingel, se dijo que era austriaco y que estaba al frente de los crematorios de un conocido campo de exterminio nazi.
Un misterio, un enigma que yace bajo una tumba sin nombre, bajo los cerezos de un solitario y hermoso valle de nuestra provincia, que algunos dicen que solo es sol y playa.
Fuentes:
Arturo Moreno Publicado en 2007
Juan José Ortolá y Enrique Cerdán Tato / Fotografías Juan José Ortolá
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Conclusión
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| Punto Geodésico Penyal Gross |
Cierro esta ruta por la Serra de la Foradà con la sensación de haber recorrido un itinerario que lo tiene todo: historia, panorámicas inmensas y un carácter mediterráneo intacto.
Desde los primeros pasos en Alpatró (405 m) hasta las alturas del Penyal Gros (854 m) y la cota máxima de 874 m, el camino es un juego continuo de luces, crestas y miradores sobre La Vall de Gallinera.
La ruta, además de su belleza natural, es un viaje por siglos de historia: desde los pobladores prehistóricos hasta los moriscos, los repobladores mallorquines y las leyendas más recientes del valle.
La Serra de la Foradà es un lugar donde la luz, la piedra y la memoria se entrelazan. Un territorio que conserva su identidad, sus pueblos, sus castillos y sus historias, y que ofrece al senderista una experiencia completa y profundamente mediterránea.
Un valle que guarda historias, silencios y luz.
Recomendaciones finales
- Lleva agua suficiente: no hay fuentes en la ruta.
- Evita las horas centrales del día en verano.
- Calzado de montaña imprescindible: hay tramos pedregosos.
- Respeta la flora, la fauna y las propiedades privadas.
- Si visitas el Castell de Benissili, extrema la precaución: es una zona aérea.
La Serra de la Foradà es un lugar para caminar sin prisa, para detenerse en los miradores, para escuchar el viento entre los bancales y para recordar que la montaña también es memoria.
"Recuerda: procura no salirte de los senderos y caminos establecidos, respeta la flora y la fauna, no tires basura y la que generes llévatela."
Gracias por acompañarme en esta ruta por la Serra de la Foradà.
Nos vemos en el próximo sendero.
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