Su situación geográfica lo limita con los términos municipales de Adsubia, Lorcha, Planes, Valle de Alcalá, Vall de Ebo dentro de la provincia de Alicante y Villalonga en la provincia de Valencia.
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Los Pueblos de La Vall de Gallinera
La Vall de Gallinera está conformado por 8 núcleos urbanos que conforman el municipio:
Benirrama, Benialí, Benisivá, Benitaya, La Carroja, Alpatró, Llombai, Benisili.
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Los despoblados moriscos
Además de los actuales 8 núcleos urbanos de Vall de Gallinera se encontraban alquerías antiguas que la gran mayoría desaparecieron tras la expulsión de los moriscos en la zona:
L'Alcúdia: también llamada Alcúdia de Gallinera. Se documenta por primera vez en el censo de 1369. Proviene del árabe al-Kúdya, que significa colina. Estuvo habitada hasta 1880. Actualmente, se pueden ver restos de sus casas y su iglesia dedicada a Santa María Magdalena. El pueblo se encontraba entre Benialí y Benirrama.
Benibader: citado también como Beninbader, Benibeber o Benihader. Documentado en los censos de 1369 y 1391; también en un texto árabe de 1369. Proviene del árabe Bani Bádar, nombre de la familia. Desapareció cerca del siglo XV. Se encontraba entre La Carroja y Alpatró.
Benicalaf: citado de otras formas como Benehalaf, Benitalaf, Benicalafaft. Solo se documenta en los censos de 1369 y 1391. Proviene del árabe Bani Jaláf, nombre de la familia. Desapareció cerca del siglo XV. Se encontraba próximo a Alpatró.
Beniestop: citado también como Abeniestop, Benistop, Benistrop o Beniestrop. Documentado desde el censo de 1369 hasta 1609, fecha en que quedó despoblado. Proviene del árabe Bani Astúbb, nombre de la familia. Se encontraba próximo a Benitaia.
Benifotox: ortografiado otras veces como Benifeteff, Benifataf, Benifaraft o Benifotof. Documentado en los censos de 1369 y 1391. Proviene del árabe Bani Jattáb, nombre de la familia. Desapareció cerca del siglo XV. Se encontraba entre Benialí y Benirrama.
Benihahia: Solo está documentada en el censo de 1391 con tres casas. Proviene del árabe Bani Yahyá, nombre de la familia. Se encontraba entre Benitaia y Benissivà.
Benimamet: También llamada por su documentación Benibambit, Benimamit o Beniasmet. Se documenta por primera vez en la toma de posesión del valle en 1497. Proviene del árabe Bani Mucábidd, nombre de la familia. Se encontraba próximo a Benirrama.
Benimahomet: También llamado como Benimoamit, Benimamit, Benimohet o Benimohamet. Aparece documentado por primera vez en la desmembración parroquial de 1574. Proviene del árabe Bani Muhammad, nombre de familia. Se encontraba próximo a Benirrama.
Benimarsoc: Aparece con las variantes Benimanzer, Benimarzoque, Benimarzoch, Benimazoch, Benimasoch, Benimaroc, Benimasot, Benimarcoch, Benimarçoh o Benimaiorques. Documentado por primera vez en 1286. Quedó despoblado y abandonado completamente en 1920. Actualmente quedan restos de las construcciones. El pueblo se encontraba entre Benirrama y ya fuera del valle con el municipio de Adsubia.
Bolcàssim: También llamado Benalcaçim, Benalcatim, Bolcaçim, Bolcacim, Bolcasim, Bolcain o Bulcacim. Documentado por primera vez en el censo de 1369. Proviene del árabe Bani-l-Qásim, nombre de la familia. Actualmente es el nombre de una partida. Se encontraba muy próximo a Benitaia.
Rafol: Llamado también como Rahal, Rafal, Rafalet o Arruyal. Se documenta por primera vez en el censo de 1369. Proviene del árabe Ráhal que significa finca. Se encontraba cerca de Benialí.
Solana de Benisili: En la solana de Benisili se han encontrado restos de una posible alquería, pero de momento no se ha podido documentar. Sería el primer núcleo urbano antes de Benisili por la entrada interior del valle.
La Solana: También se denominaba Casolana. No hay documentación anterior al desarme de los moriscos el año 1563. De todos los núcleos urbanos es el único con etimología románica, es decir, se trata de un nombre valenciano. Se encontraba entre la actual Benialí y La Carroja.
Fuente https://es.wikipedia.org/wiki/Vall_de_Gallinera_______________________________________________________
La Historia
Los primeros indicios de pobladores se remontan al Paleolítico Medio, en la Cova d’En Pardo. Existen más de 200 muestras de arte rupestre del Neolítico, repartidas en 17 abrigos que se han declarado Patrimonio de la Humanidad, situados en su mayoría en el Barranc de Benialí y en el de Benirrama. Están representados tres estilos pictóricos prehistóricos, como son el levantino, el esquemático y, sobre todo, el macro esquemático. En la Edad del Bronce se sitúa el poblado de la Foradá y el poblado del Castellot d’Alpatró, con restos de estructuras y fragmentos cerámicos. El poblado ibérico del Xarpolar se localiza en una de las cimas de la Serra Foradada.
Como en todos los otros valles del interior de la Marina Alta, los árabes ocuparon durante casi seis siglos estas tierras. Después de la expulsión de los moriscos (1609), la Vall de Gallinera quedó tan despoblada, que el Duque de Gandía, al que pertenecía este territorio, trajo de Mallorca 150 familias para repoblar el valle. Las consecuencias de este hecho, serían contadas por el botánico Antonio José de Cavanilles de la siguiente manera: "Échase de ver todavía el origen de todos ellos en el acento y dialecto de sus moradores. Son muy aplicados al trabajo, todo lo aprovechan y viven contentos en aquel recinto delicioso".
La historia de La Vall de Gallinera viene dictada por la
existencia de los castillos de Benisili y Benirrama, el primero corta el paso
hacia el Comtat, y el segundo el de Benirrama lo hace hacia el valle de Pego,
por la parte oriental. Ambas fortalezas fueron construidas para este fin: el
control de gentes y tropas enemigas por el Vall de Gallinera.
Históricamente, han participado en los mismos hechos de armas
relacionados con los pueblos de este valle, especialmente con las sublevaciones
musulmanas y el posterior hecho de ser los últimos reductos de los moriscos
después del decreto de expulsión de 1.609. En 1.396 se produjo un gran
terremoto en el valle, y mientras que el castillo de Benisili casi no tuvo
daños considerables, no sucedió lo mismo con el de Benirrama, que prácticamente
quedó casi en ruinas, por lo que tuvo que ser reconstruido en el siglo XV,
quedando en su actual aspecto. Con el problema morisco resulto tras su
expulsión, ambos castillos fueron paulatinamente siendo abandonados, pasando
sus moradores al valle, con la consiguiente entrada en desuso de ambos y su
posterior desmantelamiento. Un posterior terremoto acaecido en el año 1644 le
hizo sufrir una gran devastación de la que no se llegó a recuperar, llegando
sus ruinas hasta nuestros días.
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El Convento y la alineación solar de la Foradá
En 1611 se fundó un convento franciscano junto a Benitaia,
consecuencia directa de la expulsión de los moriscos en 1609 del Reino de
Valencia. La población descendió a un tercio de lo que era, por lo que tuvo que
repoblarse con gente llegada de Mallorca. El duque de Gandía favoreció la
fundación del convento de Benitaia, porque según las fuentes históricas, los
repobladores eran personas de gran devoción cristiana.
El convento fue dedicado a San Andrés del Monte. La
tradición dice que una vez al año, los rayos de sol, atravesando el arco
natural que se encuentra en lo alto de la Penya Foradà, iluminan el convento. tras la expulsión de los
asentamientos moriscos de la Vall de Gallinera en 1609, el Duque de Gandia Carles Borja patrocinó la repoblación del enclave con gentes de Mallorca. Tres
años después para cristianizar a la población se construyó el convento. Llull
ha probado que la ubicación no fue al azar y que se fundó en honor a Sant
Francesc, ya que tras el solsticio de verano el día 4 de octubre el sol atraviesa
la peña iluminando la zona donde estuvo el templo.
La Penya Foradá y el Convento recreaban, gracias a la alineación
solar, una especie de hierofanía (manifestación de lo sagrado). José Lull ha
calculado con operaciones de trigonometría esférica que la alineación se
produce efectivamente el día de San Francisco de Asís (4 de octubre) a las 18
horas 20 minutos, y el día de San Francisca (9 de marzo) a las 17 horas 42
minutos. Dependiendo de la posición de observación, del día y del año puede
variar unos minutos. La alineación puede darse un máximo de dos días
consecutivos. Estos días varían de año en año, lo que se refleja en un pequeño
desfase de unos días, según el año. A consecuencia de las dimensiones de la
Foradà hay un alto grado de focalización en la alineación, por lo que el
fenómeno dura un poco menos de dos minutos. El hecho de que el sol atravesara
la Foradà e iluminase la zona donde estaba el convento, en el preciso día que
se conmemoraba al santo patrón de los franciscanos, implica que la elección del
lugar donde se edificó obedece a observaciones astronómicas muy precisas. El
estudio de José Lull ha servido para recuperar una tradición olvidada, que se
ha vuelto a reanudar. Esto posibilita que un elemento tan característico del
término como es la Foradà, se convierta en un reclamo turístico, a consecuencia
de la rareza y maravilla de este fenómeno.
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La Leyenda del Nazi de Llombai
Junto al castillo de Benisili hay una pequeña casa, nos preguntábamos que hacia allí; tiene su leyenda que había oído y leído en alguna ocasión, pero no es hasta que llegó internet a nuestras vidas cuando pude profundizar en el tema, buscando hace años encontré este articulo publicado por Arturo Moreno en la web de http://www.alicantevivo.org/
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El Nazi de Llombai
Casi nadie, en la Vall de Gallinera, sabe cuando llego Stefan Gregor (conocido como don Estéfano), aunque debió ser a finales de los cuarenta.
De aspecto arrogante y aristocrático, adquirió una casa en el fantasmal y abandonado pueblo de Llombai, del que sería su único habitante.
Poco tiempo después, enterró su automóvil en el corral. Era un tipo taciturno y raro que hacia cosas increíbles. En ocasiones invadía un olivar, acotaba un huerto o vivaqueaba entre frutales, dejando noticia de su presencia con la impronta delatadora de la esvástica, añorando el mando de sus SS.
Salió de Italia al final de la guerra y tras pasar por Suecia, recaló en España con la ayuda de papeles agenciados con ayuda Vaticana. Se construyó un caseta "la caseta del alemá" en lo alto de una peña, al costado del castillo de Benisilí, donde se refugiaba largas temporadas (sobre todo después de un día en el que unos extranjeros intentaron secuestrarle)
Casi nunca comentaba nada. Solo una vez que estaba comiendo en un bar y la radio dijo algo sobre el juicio de Nuremberg, salió sin terminar la comida diciendo: al final darán conmigo.