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Señalización y Orientación

Pequeño decálogo para una buena orientación

Antes de poner un pie en la montaña, prepárate la ruta lo mejor posible. Anticiparte a los problemas es la clave. Hoy en día, con un ordenador, móvil o tablet y el programa adecuado, puedes recopilar toda la información necesaria para ir un paso por delante.

Procura conseguir mapas del recorrido, especialmente los topográficos ráster del IGN. Además de toponimia, accidentes geográficos y puntos de interés, te ofrecen alturas y desniveles. Con ello podrás formarte un mapa mental del terreno.

Reglas básicas para interpretar un mapa

1. Orienta siempre el mapa correctamente. El norte del mapa debe coincidir con el norte de tu brújula. Si no tienes brújula, usa referencias visuales del entorno.
2. Interpreta las curvas de nivel. Son la información más valiosa del mapa: te muestran pendientes, relieves, zonas escarpadas y te permiten anticipar el perfil de la ruta.
3. Haz tu propio cálculo de distancias y tiempos. Te permitirá estimar tu progreso real y prever tu hora de llegada.
4. No mires solo al frente. Observa el entorno para crear tu propio mapa mental y situarte mejor.
5. Visualiza puntos característicos. Rocas, árboles singulares o collados te servirán como referencias, sobre todo si vuelves de noche.
"Si te pierdes, lo primero será ubicarte en el mapa, haciendo uso de tus herramientas (gps, brújula y altímetro) para a continuación retomar tu ruta"
6. Si no lo consigues, regresa al último punto conocido. Asegúrate de que el mapa está bien orientado, sitúate mentalmente en el último punto del mapa que con certeza estaba en tu ruta e intenta recordar el terreno recorrido para identificar dónde pudo estar el fallo.
7. Lleva siempre iluminación. Una mala visibilidad puede terminar en accidente. Un buen frontal te sacará de apuros, unido a la preparación de la ruta, tu formación y tu experiencia. En caso de niebla, lluvia o nieve, extrema la precaución.
8. No te fíes de las indicaciones no oficiales. Hitos, montones de piedras u otras marcas improvisadas pueden estar mal colocadas y desviarte.
9. Tampoco te fíes de todos los senderos “bien marcados”. Muchos son caminos de animales y no llevan a ningún lugar habitado.
10. Busca siempre las marcas oficiales del sendero (GR, PR-CV, SL-CV). Estas señales siempre aparecen y saber interpretarlas es fundamental.
"Cuida todos estos aspectos y detalles, de ellos depende que la salida a la montaña se convierta en un día inolvidable o simplemente en un día pésimo para olvidar"

Si no llevas mapa, brújula ni preparación…

Regla básica: sigue valle abajo hasta alcanzar un río. En la mayoría de los casos te llevará a alguna zona habitada.

Lógicamente esto no siempre es así: puede haber cascadas, cortados o valles cerrados que impidan continuar. Pero como norma general, es una referencia útil cuando no tienes nada más.

Un par de trucos simples y básicos para identificar los puntos cardinales:

- A las 12 hora solar (13 h en invierno, 14 h en verano) el sol está justo al Sur.
- La parte más húmeda o con musgo de la corteza de los árboles suele estar orientada al Norte.

Si encontramos un camino, podemos seguirlo, aunque exista el riesgo de alejarnos más de la civilización. Aun así, las probabilidades de llegar a algún núcleo habitado aumentan. Eso sí, recuerda que muchos senderos pueden ser trazas de animales y no llevar a ningún lugar.

Cuando la situación se complica…

No existe una fórmula mágica que te saque del apuro. En estos casos, todo depende de lo previsor que hayas sido con el material, tu formación y tu experiencia. Lo más importante es no dejarse llevar por la desesperación, no perder la calma y no gastar energías innecesariamente, porque pueden hacerte falta.

Lo adecuado es valorar la situación con prudencia, evitar atajos peligrosos (aunque veas un pueblo a lo lejos), decidir los pasos a seguir y nunca dividir el grupo, salvo que alguien esté inmovilizado por accidente o enfermedad y sea imprescindible buscar ayuda.

Si se hace de noche y estás perdido

Si no logras solucionar el problema y la noche te alcanza en un terreno complicado —sendas mal marcadas, zonas escarpadas, monte abierto o desniveles peligrosos— lo más sensato es plantearse pasar la noche en el lugar y hacer un vivac.

Busca un sitio protegido del viento y la humedad. Es preferible llegar al día siguiente, aunque eso genere preocupación. Se supone que antes de salir has avisado a alguien de la zona donde ibas a estar. Si tienes cobertura, comunícate por móvil; incluso si no puedes llamar, a veces un mensaje de WhatsApp puede salir. Es mejor eso que asumir riesgos innecesarios.

Con los primeros rayos de sol, todo se ve mejor.

Respira hondo antes de llamar al 112. Si solo estás desorientado, tómate unos segundos para evaluar la situación. Llama únicamente si existe un peligro real: accidente, inmovilización, clima extremo o riesgo vital.
"Obviamente, si no se da una situación grave o de vida o muerte —accidente, cambio radical de la climatología, inmovilización o cualquier circunstancia que ponga en peligro real tu vida— no es necesario llamar de inmediato."

"Por cierto, es interesante estar federado, entre otras cosas, precisamente por estos temas."

Material imprescindible relacionado con la orientación

Aunque en el blog habrá un apartado específico sobre equipamiento, adelanto algunos elementos esenciales relacionados con este tema:

Botiquín pequeño, pastillas potabilizadoras, prenda de abrigo extra, agua y comida adicional (barritas y frutos secos), navaja, frontal con pilas de repuesto, móvil analógico de reserva y baterías adicionales. <

Si vas bien pertrechado, una noche en la montaña no tiene por qué ser un problema; de hecho, puede ser una experiencia valiosa. Por eso es fundamental ser previsor. Además del material mencionado anteriormente, deberías llevar siempre en tu mochila lo siguiente:

Un poncho para la lluvia

Una manta térmica

Velas

Cerillas, mechero o encendedor de pedernal de magnesio

Cuerda de paracaidista

Con el poncho y la cuerda (que puede salvarte de muchas formas) puedes improvisar un vivac para protegerte del relente, viento o lluvia. También existen mantas térmicas grandes que sirven para este mismo fin.

Con la manta térmica y las velas puedes mantener la temperatura corporal durante la noche, lo cual es crucial en situaciones de emergencia.

Estos utensilios apenas cuestan unos euros, pesan poco y ocupan poco espacio, pero pueden ser de enorme utilidad si las cosas se complican.

Todo esto que expongo aquí puede parecer obvio, pero te aseguro que son causas habituales de muchos accidentes, algunos graves. Ser previsor significa adelantarse a lo que puede ocurrir en cualquier momento, y esa diferencia puede salvar vidas. Una simple salida a la montaña puede convertirse en tragedia por desorientación, accidente, cambios bruscos del clima o por realizar actividades para las que no se está preparado física, técnica o materialmente. Por desgracia, esto sucede cada vez más.


Artículo escrito por Las Rutas de Gordon Pym — 9 Enero 2016

Actualizado — 7 Noviembre 2020

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